Spieglein, Spieglein an der Wand!

Por Ezequiel Pedro Jorge Carranza

 

Vanidosa. Hermosa. Cepilla sus cabellos y observa su reflejo. El espejo le devuelve hermosura. Cada vez se perfecciona más en el arte de la coquetería femenina. Es una hechicera. ¡No hay lugar a dudas! Ensaya miradas, caídas de ojos y corrige pestañas. Vuelve a practicar sus artes hipnóticas. Ella no duerme. Se ve descansada, pero aprovecha el tiempo al máximo. No pierde un segundo. Quiere ser la más linda. Se sabe única. Parece como si el espejo la atrapase, pero ella siempre consigue dar un pase de magia para ser ella y no un reflejo.

 

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