Kierkegaard a la luz de la contemporaneidad

Mesa de discusión organizada por la Biblioteca Kierkegaard Argentina y la Universidad del Salvador.

Por Paula Pico Estrada

 

En 1929, Hanna Arendt publicó su tesis de habilitación, Der liebesbegriff bei Augustin. Versuch einer philosophischen Interpretation (Berlin: Julius Springer)[1]. Dirigida por Karl Jaspers, la tesis investiga, como su título describe, el concepto de amor en el pensamiento de Agustín de Hipona desde una perspectiva filosófica. La decisión de Arendt de poner el acento en una instancia preteológica, dejando de lado la sumisión agustiniana a la autoridad de las Escrituras, tiene el efecto fascinante de sacar a la luz la angustia existencial que forma parte de la búsqueda de Agustín. El appetitus o deseo que impulsa al ser humano es el de poseer aquello que lo hará feliz, pero, de modo inevitable, en el momento de la posesión el deseo no se convierte en felicidad sino en miedo, el miedo de perder aquello que se posee. Si bien se puede argumentar que este es un análisis más psicológico que filosófico, ya que no todos los humanos deseamos ni tememos lo mismo, Agustín responde que todos estamos de acuerdo en algo: en que queremos vivir. Si la vida es aquello cuya posesión nos hace felices a todos, vivir es a la vez tener miedo de morir.

 


La dimensión ejemplar de la experiencia interior de Agustín, la universalidad del sentido que esta encierra, es el tema de un corto artículo posterior de Arendt, “Augustin und der Protestantismus”, publicado en ocasión del aniversario 1500 de la muerte del filósofo[2]. La conversión que Agustín describe en Confesiones, el giro que lo enfrenta a Dios, solo puede ser dado por un individuo que se sostiene en la soledad de su conciencia. La noción de soledad que Arendt introduce aquí se radicaliza en otro artículo de la misma colección, el que le dedica a Soren Kierkegaard. Mientras la soledad de Agustín es la de una conciencia ante Dios, la del filosófo danés subsiste en una paradoja estructural del ser cristiano: se trata, sí, de soledad de la la conciencia del individuo ante Dios, pero a la vez el ser individual de esta conciencia es nada frente a Dios.

Los trabajos de Arendt sobre Agustín y Kierkegaard fueron parte del hilo conductor de la exposición del doctor Marcio Gimenes de Paula (Universidad Federal de Brasilia) en la Mesa de Discusión “Kierkegaard a la luz de la contemporaneidad”, que, organizada por la Biblioteca Kierkegaard Argentina y la Universidad del Salvador, tuvo lugar en la Facultad de Filosofía, Letras y Estudios Orientales de la USAL. Gimenes de Paula se refirió a una veta poco explorada por los especialistas, la de la lectura de Kierkegaard hecha por Arendt, en quien la filósofa alemana encuentra una serie de temas clave para la elaboración del propio pensamiento: la discusión entre fe y razón, la importancia del individuo y la crítica a la cultura, a la Iglesia y al Estado, donde encuentra una tradición fructífera para sus investigaciones sobre la génesis del totalitarismo. El Kierkegaard al que accede Arendt se encuentra mediado, según Gimenes de Paula, por Karl Jaspers, y precisamente sobre la recepción del danés por parte de Jaspers habló Alejandro Peña Arroyave (USAL). El hecho de que Jaspers considere que el cristianismo de Kierkegaard es tan impractible como el eterno retorno de Nietzsche lo lleva a dejar de lado el contenido, por decirlo así, de la propuesta de estos filósofos y a entenderlos como un método. La pregunta planteada por Peña Arroyave es si es posible o no pensar a Kierkegaard sin el cristianismo. También fue interrogativa la intervención de Pablo Uriel Rodríguez (UBA), en diálogo crítico con la recepción de Kierkegaard en Arendt. ¿Es, como quiere la alemana, un pensador de la angustia por la muerte o es un pensador de la angustia por la inmortalidad? La última alternativa parece más compatible con la experiencia del tiempo en Kierkegaard. Otra pregunta de Uriel Rodríguez llevó al debate final, ¿es un pensador de la interioridad o tiene algo para decirnos sobre la acción exterior? Según Gimenes de Paula, Arendt encuentra en el cristianismo de Agustín y de Kierkegaard la posibilidad de pensar una política y una religión basadas en el amor. A partir de este concepto, la doctora María José Binetti (UBA), coordinadora de la mesa, abrió la discusión con el público: la política y la religión son, por definición, productos del logos patriarcal, constituido por el poder. Si estuvieran, en cambio, constituidos por el amor, ¿no habría más bien que hablar de una pos (o pre) política y de una pos (o pre) religión?

 

 

 

[1] Existe una versión castellana (El concepto de amor en san Agustín, Madrid: Encuentro, 2001), traducida por Agustín Serrano de Haro a partir de aquella que, revisada por Arendt, fue publicada en inglés: Love and Saint Augustine, The University of Chicago Press, 1996.

[2] El artículo forma parte de Ensayos de comprensión 1930-1954 (Madrid: Caparrós Editores, 2005), también traducida por Agustín Serrano de Haro. Se trata de una selección de artículos antes dispersos, editada por Jerome Kohn y publicada en inglés con el título de Essays in Understanding, 1930-1945 (New York: Schocken Books, 1994).

Blog de la Escuela de Filosofía de la USAL

Este espacio es una extensión de la Escuela de Filosofía de la Universidad del Salvador, destinado a docentes, estudiantes y a todo el público en general, interesado en la lectura de contenidos filosóficos.

 

Mujeres en la historia del pensamiento

Durante el mes de marzo, la Escuela rendirá homenaje a las mujeres de la Filosofía, retratando nombres que muchas veces han sido olvidados o silenciados en la historia del pensamiento.