Die Hexe vom Hainberg

Por Ezequiel Pedro Jorge Carranza

 

Me mira y me hipnotiza. Experimento un sueño mucho más dulce que la muerte. ¡Esos ojos! Me pierdo en su mirada y muero… Sí, me subyuga, me hechiza, me reduce a nada. Sus ojos, indudablemente, constituyen la artillería más poderosa jamás pensada. Su mirada de explosión neutrónica me convierte en una arena escurridiza, la vida me abandona: me derrota. No hay tácticas válidas para convencerme de no mirar a Medusa, a Eurídice… ¡Estoy más condenado que la mujer de Lot! Un golpe de vista y ya sé que la suerte está echada. Ganó ella. Soy el eterno derrotado, a pesar de saber que es ella: ha vuelto la que en Gotinga fue tenida por bruja…